Que ojalá cumpla, le dicen a Peña Nieto

“¿Tú eres la Gaviota, verdad?”. “La Gaviota, ésa soy yo”, le responden. Y la señora Floricelia Santiago, indígena zapoteca de Santa María Xadani, se olvida de su casa destruida, de su pie derecho hinchado, y se acerca a Angélica Rivera para la foto. La abraza de la cintura y le sonríe entre el montón de gente que se acercó a mirarla.

“¿Todavía se acuerdan de la Gaviota?”, pregunta la esposa del Presidente Enrique Peña Nieto, sonriendo bajo los verdes árboles de mango, a un lado de un montón de adobes, ladrillos y varilla doblada.

Angélica Rivera le promete una silla de ruedas, pero cuando se va, un vecino murmura: “Mejor hubieran traído a un doctor”.

El Presidente, su esposa, la hija de ésta, Sofía Castro, y casi todo el gabinete presidencial recorrieron ayer por la tarde Santa María Xadani y Tehuantepec. Apenas llegaron a la base militar de Ixtepec, tomaron sus camionetas, pero en la puerta ya los estaban esperando. “Peña: mi casa se cayó”. “Peña, mi cocina se vino abajo”. “Presidente venga a acá a mi casa, aquí cerquita nomás”.

Calor de 38 grados, aire, casas derribadas, máquinas removiendo lo que queda. Parece que todo el municipio vino a ver el desfile de funcionarios. Huaraches, chancletas, tenis rotos, el pie descalzo pisando la tierra suelta. Los niños estiran las manos debajo de las sogas que el Ejército tendió al costado del camino para evitar el paso.

“Aquí lo que hacemos es totopo y todas, todas, todas las casas perdieron sus hornos de totopo. En Xadani estamos de luto por los totopo”, le dice Vicenta Jazmín López, antes de ponerse a llorar entre empujones.

Ya viene la ayuda, le dice el Presidente.

Y agrega: “Que levanten la mano los que perdieron casa, una, dos, tres, ¿tú también?, ¿seguro?”.

Todos, todos, responde la señora Elvia Pino, y que agregue a la lista que antes un kilo de azúcar que costaba 20 pesos ahora lo venden a 50 y que una veladora subió de 13 a 20 pesos y eso porque hicieron falta para pedirle a Dios y velar a los muertos.

Muertos como los de la señora Rosa Santiago, quien perdió a su esposo de 32 años y a su hija de 9. Enfrente está la varilla de hule y dos carros aplastados. En la pared hay un número para el censo.

Algunas mujeres que consuelan a Doña Rosa aprovechan para pedirle a La Gaviota una foto. “Claro que sí madre”. La primera dama compite con su hija en los pedidos para la foto. Sofía Castro también escucha súplicas. Se toma fotos, dice que sí que ella se encarga de comentarle al Presidente.

Las selfis multiplican las imágenes pero no hacen milagros, ni dan de comer ni levantan una casa. Porque aquí, en la cabecera municipal de Santa María Xadani, se informa que hay 2 mil 100 viviendas, de las cuales 950 resultaron afectadas y 350 fueron declaradas pérdida total.

Cuando por fin llega Peña Nieto al centro del municipio dice que ya va a llegar la ayuda. Y a los medios de comunicación les pide que no sean críticos, que mejor fomenten la solidaridad.

“Yo les quiero pedir, de forma respetuosa a los medios de comunicación, se incorporen a esta labor de solidaridad, de sembrar mayor solidaridad, mayor conciencia de los daños y las afectaciones que hay en estas dos entidades, y más que volvernos señaladores o críticos de lo que falta seamos todos parte de la solución”, dijo.

Le pasa el micrófono a una mujer de 78 años, huipil en el pecho, rostro lleno de arrugas. Ella murmura algo en zapoteco y se ríen todos, todos los que entienden.

“Que ojalá cumpla, Presidente, y que no hable por hablar”, traduce alguien.

Agencia reforma

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Source: postsPais